jueves, 5 de agosto de 2010

Flama y flema



El sol estival en la Andalucía del  interior es, desde el mediodía hasta el atardecer, un sol de justicia, implacable, abrasador...La mayoría de la plantas languidecen en tan inhóspito hábitat,  y solo algunas plantas persistentes,algunas flores del desierto o quizás llegadas antaño  de los lejanos  trópicos, sobreviven al paso del tiempo y de la intensa  flama sureña. Las largas tardes del verano cordobés, tan silenciosas y apacibles como las noches de cualquier otra pequeña y tranquila  ciudad,  solo se ven  alteradas  por  el trasiego de algunos pálidos  turistas  despistados que vaguean por las calles de la judería..Y en este mundo en el que los acontecimientos  transcurren a una velocidad de vértigo,en un trajín de movimientos caóticos , en el que las noticias más relevantes son devoradas  por otras   novísimas vacuidades,   en  una ausencia general  de reflexión, concentración  y lentitud,este tranquilo y costumbrista  escenario, esa quietud  en el que el tiempo parece que se ha parado como si de una foto fija  en blanco y negro  se tratara, resulta cuanto menos fantasmagórica, exótica e irreal.